Período Edo [Siglo XVII a 1868]
Con la paz, que tuvo lugar en 1603 bajo la dinastía Tokugawa, que estableció la sede del gobierno en Edo (actualmente Tokio), floreció el comercio y las ciudades prosperaron, originando una clase de comerciantes que pronto creó su propia literatura: una prosa obscena y mundana de un carácter radicalmente diferente al de la literatura del periodo precedente.
La figura más importante del periodo fue Ihara Saikaku. Hombre lascivo y sin linaje (1682) es una brillante obra de literatura erótica, en prosa, llena de humor y agudeza que presenta una visión panorámica de la vida sensual de la sociedad de mercaderes. En el siglo XVIII hubo muchos escritores que imitaron a Saikaku, pero ninguno igualó sus logros. En el siglo XIX fue famoso un escritor en prosa importante, si bien limitado, Jippensha Ikku (c. 1765-1831). Es autor de Tokaidochu hizakurige (1802-1822), que es una obra picaresca deliciosa que relata las desventuras de dos pícaros.
El haiku, una composición de 17 sílabas, se perfeccionó durante este periodo. Probablemente la mayor conquista estética japonesa en el terreno de la literatura, se puede describir como la esencia destilada de la literatura, y refleja la influencia del zen, una forma de budismo que adquirió gran importancia en el Japón de esta época. Tres poetas destacan por sus haikus. El primero es el monje Basho, que viajó a regiones remotas del país, componiendo de acuerdo con las circunstancias, de modo que su poesía aparece dentro de sus relatos de viajes, aunque las partes en prosa también son importantes. Se le considera el mayor de los poetas japoneses por su sensibilidad y profundidad y es especialmente famoso por su Senda hacia tierras hondas (1694; traducido por el escritor mexicano Octavio Paz, en 1970, —de las versiones francesa e inglesa y con ayuda de un japonés— como Sendas de Oku). El segundo es Yosa Buson, cuyos haikus expresan su experiencia como pintor. El tercero es Kobayashi Issa, un poeta de origen humilde, que obtuvo su material de la vida campesina. La poesía cómica, en una diversidad de formas, floreció también en el periodo Edo.
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